• Pregón de Semana Santa de Alcázar de San Juan

    PREGÓN DE SEMANA SANTA’10

    ALCÁZAR DE SAN JUAN

    Javier Ruiz Taboada

    Me visto por los pies y de Manchego para volver a Alcázar de San Juan,

    a pregonar por tierra, asfalto y cielo

    vuestra Semana Santa singular.

    No me puedo olvidar, tampoco quiero,

    de los que por aquí ya han desfilado

    ejerciendo de insignes pregoneros

    dejándome el camino despejado.

    Y en especial quisiera hacer memoria

    y recordar la omnipresente ausencia

    de un caballero andante que hizo historia

    en la ilustre figura de Garmendia.

    Estos días ya huele a primavera.

    Semarchitan los vientos de la rosa.

    Hay un rumor de “pasos” en la acera

    bajo un cielo manchego que rebosa.

    Junto al monte calvario de los trigos

    que molieron el pan de cada día;

    Alcázar de San Juan y sus vecinos

    ya ven la cara y cruz que se avecina.

    Es tiempo de pasión con aditivos.

    Un pedazo de historia que conserva

    la memoria del alma del Cautivo

    que cada mes de abril pisa esta tierra.

    Es tiempo de oración a manos llenas.

    De pasear la fe por las esquinas.

    De la razón de ser de las esquelas,

    pasaportes de entrada a la otra vida.

    Es hora de Hermandad y Cofradía.

    De enseñar lo mejor de cada casa.

    De pasar de la pena a la alegría,

    del tormento a la dicha tan escasa.

    Cuenta atrás de un rosario de sucesos

    que pisarán tus calles nuevamente

    con una recreación sin más excesos

    que el fervor y el cariño del creyente.

    Alcázar de San Juan toma las calles

    como se toma un tren de cercanías;

    y al compás del tambor que triste tañe

    acompañando a Cristo y a María.

    Estación de los trenes sin descanso,

    Alcázar de San Juan, con sus vivencias,

    es también estación de penitencia

    para los fuertes y para los mansos.

    Se dice: “El corazón tiene razones

    que la razón a veces no comprende”.

    Es época de amor a borbotones,

    de perdonar a quienes nos ofenden.

    Quisiera hacer también mías

    a lo largo del pregón

    diferentes poesías

    con permiso de su autor.

    Fruto en negro sobre blanco

    de poesía Española.

    Desde el Manco de Lepanto

    al sublime García Lorca.

    De Jacinto Verdeguer,

    poeta del diecinueve,

    éstos versos del ayer

    que hoy en día aún conmueven.

    A mi corazón llamaron;

    corrí a abrir con vida y alma.

    Veo en la puerta a mi amor

    con una cruz que me espanta.

    –Pasad si os place señor,

    pasad, que ésta es vuestra casa;

    si sólo una choza es

    haced de ella vuestro alcázar.

    Y haciendo mi noche día,

    Jesús entró en mi morada;

    pero al entrar en mi pecho

    dejó la cruz en mi espalda.

    Alcázar, puerto en tierra,marmanchego.

    Mar añil, azul cielo, verde y rojo,

    Mar antiguo de viejosmarineros

    que confeccionan redes con rastrojos.

    Ésta tierra de luz ya se prepara

    para prender la mecha de las velas.

    Corazón dela Manchaque engalana

    una semana; Santa y muy sincera.

    Una larga semana de sabores

    aromas, sensaciones y momentos.

    Un reencuentro cargado de emociones

    torrijas, tortas, vino, monumentos.

    Días en los que sube lamarea

    que trae de nuevo a puerto a las familias

    y a la mesa donde se saborea

    el potaje o el ajo de vigilia.

    Instante, que al llegar la primavera,

    pone de nuevo a prueba los sentidos.

    Remueve la memoria de sus penas,

    sudores y alegrías entre amigos.

    Amigos que serán de nuevo hermanos.

    Hermanos que harán juntos el camino.

    Camino dela Iglesiaal Altozano,

    Altozano de ilustres peregrinos.

    Las calles del priorato se preparan

    para vivirla Pascuacomo nunca;

    más repletas , más anchas, másmarianas,

    sin que la crisis sirva de disculpa.

    Resulta casi un hecho milagroso

    que, en un mundo que tiende a lo pagano,

    tengáis la devoción, la fe y el gozo

    de ser y parecer buenos cristianos.

    No es fácil mantener las tradiciones,

    salvo que el pueblo sea quien las cuide.

    El esfuerzo y trabajo que supone

    es justo pretender que se os admire.

    Hay que poner las cosas en su sitio:

    Limpiar, pulir, vestir , hacer ensayos,

    rezar, pedir, soñar, no perder ripio,

    trabajar codo a codo sin desmayo.

    Es un año con cientos de detalles

    el que se deja atrás mirando al frente;

    perder tu propio tren, cuidar la calle,

    pasando de dar todo a penitente.

    Todo está preparado para el día

    en quela Manchavuelva a ser calvario,

    Vía Crucis, procesión, eucaristía,

    nudo en su corazón ferroviario.

    Aquí la iglesia encuentra escaparate

    dónde mostrar al mundo sus desvelos.

    Y, aunque a veces lo crea un disparate,

    oír la voz del pueblo siempre es bueno.

    Jesús nunca esquivó fervor y gente,

    ni miró de reojo al pueblo llano.

    no es extraño que, éste, soberano,

    vaya donde le suene la corriente.

    Así las cosas, con placer os cuento,

    con orgullosa voz de pregonero,

    lo que veréis a pecho descubierto

    en las noches y días venideros.

    Llegado el viernes, viernes de Dolores,

    la imagen dela Virgen Dolorosa

    sale a buscar consuelo entre balcones

    de negro y oro, pálida y llorosa.

    San Francisco es su casa, en ella espera,

    con emoción y rabia contenida,

    la pasión y la muerte requerida

    del hijo que, en Belén, un día pariera.

    Como todas las madres se desvive,

    se rompe, se lamenta, se conmueve,

    llora desconsolada y no se inhibe

    por el hijo que sufre y tanto quiere.

    El domingo de ramos entre palmas,

    a lomos de una dócil borriquilla,

    desde Santa Quiteria, en cuerpo y alma,

    el pueblo ante tu paso se arrodilla.

    De niños ataviados rodeada,

    esta imagen de Olot de los cincuenta,

    procesiona en mitad de la mañana

    por las calles de Alcázar que revientan.

    Éste Jerusalén improvisado

    que con ramas de olivo se ornamenta,

    se rinde ante un Jesús entronizado

    antes de desatarse la tormenta.

    Francisco de Quevedo en un poema

    advierte al redentor que no se fíe

    de esa ferviente masa que sonríe

    porque será una parte de su pena.

    Si te alegra, Señor, el ruido ronco

    de este recibimiento que miramos,

    advierte que te dan todos los ramos,

    por darte el viernes más desnudo el tronco.

    ¿A dónde vas, Cordero, entre las fieras,

    pues ya conoces su intención villana?

    Todos, enfermos, te dirán “¡Hosanna!”

    Y no quieren sanar, sino que mueras.

    Hoy te reciben con los ramos bellos

    (aplauso sospechoso, si se advierte),

    pero otra noche, para darte muerte,

    te irán con armas a buscar en ellos.

    Y porque la malicia más se arguya

    de nación a su propio rey tirana,

    hoy te ofrecen sus capas, y mañana

    suertes verás echar sobre la tuya.

    Si vas en tus discípulos fiado,

    como de tu inocencia defendido,

    del postrero de todos vas vendido,

    y del primero, cerca de negado.

    Mal en los huertos tu piedad pagamos:

    tu paz con las olivas se atropella,

    pues son tu muerte, y fue la causa de ella

    la primer fruta y los primeros ramos.

    A las seis de la tarde de ese día,

    sale al paso Jesús el del Perdón.

    Viene arropado por Santamaría;

    Virgen dela Salud, Madre de Dios.

    Entre cuatro faroles; el que sabe

    que el perdón es la llave de la luz.

    Bajo palio, la delicada nave,

    fondea en el convento dela Cruz

    y se dejan llevar por la tangente

    de las calles y plazas de ésta villa,

    recogiendo los cantos de la gente

    a esa hora en que el sol prende bombillas.

    A esa hora de cielos arañados

    por el paso fugaz de los aviones.

    Cuando el domingo va desconsolado

    camino de una noche de oraciones.

    No hay más luz que la luz de las farolas,

    con fondo de azul cielo ennegrecido,

    iluminando imágenes que imploran

    y resaltan la sangre y el olvido.

    El lunes con la luna se consuela.

    Casi, luna de abril embriagadora.

    Comienza la semana y se desvela

    robándole minutos a las horas.

    Sobre la exposición de monumentos,

    el propio Federico García Lorca,

    le dedicó una oda al Sacramento

    que viene a cuento y a la fuerza ahorcan.

    Cantaban las mujeres por el muro clavado

    cuando te vi, Dios fuerte, vivo en el Sacramento,

    palpitante y desnudo, como un niño que corre

    perseguido por siete novillos capitales.

    Vivo estabas, Dios mío, dentro del ostensorio.

    Punzado por tu Padre con aguja de lumbre.

    Latiendo como el pobre corazón de la rana

    que los médicos ponen en el frasco de vidrio.

    Piedra de soledad donde la hierba gime

    y donde el agua oscura pierde sus tres acentos,

    elevan tu columna de nardo bajo nieve

    sobre el mundo de ruedas y falos que circula.

    Yo miraba tu forma deliciosa flotando

    en la llaga de aceites y paño de agonía,

    y entornaba mis ojos para dar en el dulce

    tiro al blanco de insomnio sin un pájaro negro.

    Es así, Dios anclado, como quiero tenerte.

    Panderito de harina para el recién nacido.

    Brisa y materia juntas en expresión exacta,

    por amor de la carne que no sabe tu nombre.

    Es así, forma breve de rumor inefable,

    Dios en mantillas, Cristo diminuto y eterno,

    repetido mil veces, muerto, crucificado

    por la impura palabra del hombre sudoroso.

    Cantaban las mujeres en la arena sin norte,

    cuando te vi presente sobre tu Sacramento.

    Quinientos serafines de resplandor y tinta

    en la cúpula neutra gustaban tu racimo.

    ¡Oh Forma sacratísima, vértice de las flores,

    donde todos los ángulos toman sus luces fijas,

    donde número y boca construyen un presente

    cuerpo de luz humana con músculos de harina!

    ¡Oh Forma limitada para expresar concreta

    muchedumbre de luces y clamor escuchado!

    ¡Oh nieve circundada por témpanos de música!

    ¡Oh llama crepitante sobre todas las venas!

    Cuando menos lo esperas, llega elmartes,

    y conLa Buenamuerte y Concepción,

    la campanilla de los Estudiantes

    sobrecoge la noche de emoción.

    El silencio se enroca en las fachadas

    y cala hasta los huesos de los fieles

    al paso de esta imagen Sevillana

    de un Cristo malherido que se muere.

    Llevada por los niños en volandas,

    la santa Veracruz completa el trío,

    símbolo de perdón y confianza,

    testigo de los últimos suspiros.

    El miércoles la noche Alcazareña

    ve pasar en Viacrucis;La Expiación,

    neoclásica mirada que te enseña

    la magia del amor y del perdón.

    Viendo a Jesús clavado en el madero

    me viene a la memoria éste soneto

    anónimo, que expresa el verdadero

    sentido del amor y del respeto.

    No me mueve, mi Dios, para quererte

    el cielo que me tienes prometido,

    ni me mueve el infierno tan temido

    para dejar por eso de ofenderte.

    Tú me mueves, Señor, muéveme el verte

    clavado en una cruz y escarnecido,

    muéveme ver tu cuerpo tan herido,

    muévenme tus afrentas y tu muerte.

    Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,

    que aunque no hubiera cielo, yo te amara,

    y aunque no hubiera infierno, te temiera.

    No me tienes que dar porque te quiera,

    pues aunque lo que espero no esperara,

    lo mismo que te quiero te quisiera.

    Al valenciano Don José Rabasa,

    para mejores señas escultor,

    en el cincuenta y tres, impar y pasa,

    le llevaron del huerto a la estación.

    Es la hermandad de los ferroviarios

    la que encarrila el jueves éste trono

    de un Jesús rodeado y solitario

    que va de la oración al abandono.

    Monte de los olivos, apeadero

    donde perdió su tren la valentía.

    Donde el destino se cambió a la vía

    que llevaba derecha al matadero.

    Ojalá quela Graciay el Remedio

    y el querido patriarca San José

    perdonen a los hombres que en su tedio

    se quedaron mirando en el anden.

    La traición con un beso consumada.

    La negación como única salida

    La noche como el filo de una espada

    corta como una triste despedida.

    Jueves Santo yLa Manchason razones

    para acercarse a Alcázar de San Juan

    si se busca algo más que vacaciones,

    tranquilidad, museos, excursiones.

    Ínsula a la que huir sin escapar.

    Un lugar de la magia cuyo nombre

    santifica las fiestas de guardar.

    Alcázar y estandarte dela Orden,

    Capítulo aclamado, urbi et orbe,

    que nos dejó un legado universal.

    Y un viejo Torreón junto al Cubillo,

    iglesias con logrados ornamentos,

    murallas, plazas, calles y conventos

    que merecen hacerte un paseíllo.

    O la vieja estación, nudo de historia

    con su trajín debajo de las vías,

    acceso alicatado a la memoria

    de los trenes que llegan noche y día.

    No hay que dejar de ir a los Molinos

    donde el atardecer convence al viento

    de que puede elegir cualquier camino,

    que siempre volverá pasado el tiempo.

    Cerro de San Antón que se corona

    con una avanzadilla de gigantes:

    Fierabrás, Barataria, Barcelona

    y el caballo Molino Rocinante.

    Hay que darle a la pizza en las Cancelas

    a duelos y quebrantos enla Mancha

    O dormir en La venta dónde velan

    El ingenioso hidalgo y Sancho Panza.

    Por hoteles y bares que no quede,

    Tus dulces y tus vinos vuelven loco.

    Museos y edificios que mantienen

    ese sabor a pueblo como pocos.

    Claro que hay que venir en primavera

    y en cualquier ocasión sólo por vicio:

    Hay que venir a Alcázar aunque sea

    porque tenéis una gasolinera

    dónde prohíben el autoservicio.

    También suelo venir siempre que puedo,

    y si a alguno le espanta no me importa,

    a saber lo que es bueno y como huele

    y a que me den de seis a doce tortas.

    Les ruego me disculpen éste inciso,

    pecadillo venial sin pretensiones,

    paréntesis que cierro, con permiso,

    para volver a nuestras procesiones.

    El jueves el misterio caprichoso

    de quien no supo ver la realidad,

    se convierte en misterio doloroso

    con aires de paciencia y dignidad.

    Atado a la columna, coronado,

    por la calle mortal dela Amargura;

    El Caído, paciente, ensangrentado,

    en Alcázar nos muestra su figura.

    No hay corona peor que la de espinas

    que se clava en la mente despejada.

    Ni látigo peor que el que fustiga

    sin más razón que no haber hecho nada.

    De Gabriel y Galán son éstos versos

    que en mi madre en un tiempo me contara

    y que ésta noche con cariño pienso

    compartir con vosotros: “La Pedrada”.

    Cuando pasa el Nazareno
    de la túnica morada,
    con la frente ensangrentada,
    la mirada del Dios bueno
    y la soga al cuello echada,

    el pecado me tortura,
    las entrañas se me anegan
    en torrentes de amargura,
    y las lágrimas me ciegan,
    y me hiere la ternura…

    Yo he nacido en esos llanos
    de la estepa castellana,
    donde había unos cristianos
    que vivían como hermanos
    en república cristiana.

    Me enseñaron a rezar,
    enseñáronme a sentir
    y me enseñaron a amar;
    y como amar es sufrir,
    también aprendí a llorar.

    Cuando esta fecha caía
    sobre los pobres lugares,
    la vida se entristecía,
    cerrábanse los hogares
    y el pobre templo se abría.

    Y detrás del Nazareno
    de la frente coronada,
    por aquel de espigas lleno
    campo dulce, campo ameno
    de la aldea sosegada,

    los clamores escuchando
    de dolientes Misereres,
    iban los hombres rezando,
    sollozando las mujeres
    y los niños observando…

    ¡Oh, qué dulce, qué sereno
    caminaba el Nazareno
    por el campo solitario,
    de verdura menos lleno
    que de abrojos el Calvario!

    ¡Cuán süave, cuán paciente
    caminaba y cuán doliente
    con la cruz al hombro echada,
    el dolor sobre la frente
    y el amor en la mirada!

    Y los hombres, abstraídos,
    en hileras extendidos,
    iban todos encapados,
    con hachones encendidos
    y semblantes apagados.

    Y enlutadas, apiñadas,
    doloridas, angustiadas,
    enjugando en las mantillas
    las pupilas empañadas
    y las húmedas mejillas,

    viejecitas y doncellas,
    de la imagen por las huellas
    santo llanto iban vertiendo…
    ¡Como aquellas, como aquellas
    que a Jesús iban siguiendo!

    Y los niños, admirados,
    silenciosos, apenados,
    presintiendo vagamente
    dramas hondos no alcanzados
    por el vuelo de la mente,

    caminábamos sombríos
    junto al dulce Nazareno,
    maldiciendo a los Judíos,
    «que eran Judas y unos tíos
    que mataron al Dios bueno».

    ¡Cuántas veces he llorado
    recordando la grandeza
    de aquel echo inusitado
    que una sublime nobleza
    inspiróle a un pecho honrado!

    La procesión se movía
    con honda calma doliente,
    ¡Qué triste el sol se ponía!
    ¡Cómo lloraba la gente!
    ¡Cómo Jesús se afligía…!

    ¡Qué voces tan plañideras
    el Miserere cantaban!
    ¡Qué luces, que no alumbraban,
    tras las verdes vidrieras
    de los faroles brillaban!

    Y aquél sayón inhumano
    que al dulce Jesús seguía
    con el látigo en la mano,
    ¡qué feroz cara tenía!
    ¡qué corazón tan villano!

    ¡La escena a un tigre ablandara!
    Iba a caer el Cordero,
    y aquel negro monstruo fiero
    iba a cruzarle la cara
    con un látigo de acero…

    Mas un travieso aldeano,
    una precoz criatura
    de corazón noble y sano
    y alma tan grande y tan pura
    como el cielo castellano,

    rapazuelo generoso
    que al mirarla, silencioso,
    sintió la trágica escena,
    que le dejó el alma llena
    de hondo rencor doloroso,

    se sublimó de repente,
    se separó de la gente,
    cogió un guijarro redondo,
    miróle al sayón la frente
    con ojos de odio muy hondo,

    paróse ante la escultura,
    apretó la dentadura,
    aseguróse en los pies,
    midió con tino la altura,
    tendió el brazo de través,

    zumbó el proyectil terrible,
    sonó un golpe indefinible,
    y del infame sayón
    cayó botando la horrible
    cabezota de cartón.

    Los fieles, alborotados
    por el terrible suceso,
    cercaron al niño airados,
    preguntándole admirados:
    -¿Por qué, por qué has hecho eso?…

    Y él contestaba, agresivo,
    con voz de aquellas que llegan
    de un alma justa a lo vivo:
    -«¡Porque sí; porque le pegan
    sin haber ningún motivo!»

    Hoy, que con los hombres voy,
    viendo a Jesús padecer,
    interrogándome estoy:
    ¿Somos los hombres de hoy
    aquellos niños de ayer?

    El tambor con la caja se consuelan.

    El viento y la corneta se complacen.

    La música es la imagen que te queda

    de aquel escalofrío que nos nace.

    Sonidos que retumban en el pecho.

    Latidos al compás de fuera a adentro.

    Guiños sin avisar de ojos atentos.

    al vaivén lateral corto y estrecho.

    Una noche de un viernes de febrero

    que andaba como Pedro por su casa

    salí a dar una vuelta por el pueblo

    para sentir calor y dar la brasa.

    Escudriñando calles alumbradas

    por la discreta luz de las farolas

    una grata sorpresa me esperaba

    a la vuelta del cruce de las horas.

    El frio me cortaba; las mejillas

    las manos, las orejas, en fin, todo.

    Pero quise seguir de todos modos

    recorriendo la acera de puntillas.

    Entorno a lo que al vuelo parecía

    un paso sin imagen con varales,

    una legión de anderos se reunía

    esperando ponerse a sus andares.

    Capataz y Fiscales dirigían,

    a golpe de campana, el movimiento

    de esa barca atracando a la deriva

    en el Pretil como si fuera un puerto.

    Allí pude juzgar como testigo

    los primeros ensayos sin recelos

    del paso que tendrá como destino

    sacar al Nazareno a ras de cielo.

    Es grande la ilusión con que trabajan

    los hermanos y damas costaleros

    en el constante y duro sube y baja

    de imágenes y tronos, sangre y duelo.

    José María Souviron escribiría

    hablando del viaje y el viajero,

    soledades, sudores, compañías,

    la alegoría de los costaleros.

    Ando por un camino, pasajero,

    y a veces creo que voy sin compañía,

    hasta que siento el paso que me guía

    al compás de mi andar, de otro viajero.

    No lo veo, pero está. Si voy ligero

    Él apresura el paso. Se diría

    que quiere ir a mi lado todo el día,

    Invisible y seguro, al compañero.

    Al llegar a terreno solitario

    Él me presta valor para que siga,

    Y si descanso, junto a mi reposa.

    Y cuando hay que subir monte Calvario

    (Lo llama ÉL), siento en su mano amiga

    que me ayuda, una llaga dolorosa.

    Sirva como botón mi testimonio

    de muestra de esa acción multiplicada

    por cada procesión que se prepara

    para más tarde ser su patrimonio.

    Antes que el día sepa que amanece,

    con profunda emoción la gente espera,

    con esa devoción que te estremece,

    a que enla Trinidadlas siete sean.

    Es Viernes y Jesús el Nazareno

    se despierta queriendo verla Aurora

    y sale de la iglesia nada ajeno

    a los miles de fieles que le adoran.

    Junto ala Flagelación

    y a ti Padre Rescatado

    vala Dolorosaal lado

    herida sin remisión.

    Siete puñales clavados

    llevas en el corazón.

    Siete dolores cruzados.

    Siete causas de dolor.

    ¿Cuáles son esos dolores

    a los que tus hijos rezan?

    ¿Cuáles esos sinsabores

    que tu desazón bosqueja?

    PrimeroLa Profecía

    que presagiaba el lamento.

    El segundo el de la huída

    para evitar su tormento.

    El tercer dolor el niño

    perdido dentro del templo.

    El cuarto de la amargura,

    calle de su sufrimiento.

    El quinto dolor locura

    de verle en la cruz y muerto.

    El sexto dolor de lanza

    y de soledad el séptimo.

    Siete dolores clavados

    llevas en el corazón.

    Siete dardos despiadados.

    Siete dagas por amor.

    Coronado de espinas

    y ella de plata,

    ambos pierden la vida

    y a los dos matan.

    Ponsoda le dio vida al nazareno

    al igual que a la virgen dolorosa,

    dos figuras con airesmarineros

    de los años cuarenta, muy hermosas.

    Ella camina con sus costaleras.

    Sus damas que la mecen como unmar.

    Él sobre un pan de oro se desvela

    siempre tan de morado y puntual.

    Tan sólo ver pasar al Rescatado

    pone a punto de fe la adrenalina.

    Un Jesús que se sabe venerado

    y allá donde se luce, te ilumina.

    Igual que apaga el sol en el momento

    en que mira a los ojos de su madre.

    Emocionante hora del encuentro

    en el nombre del hijo y de su Padre.

    Quedan al fin, abiertos los Sagrarios

    que conservan el pan de cada día.

    Ni siquierala Virgendel Rosario

    puede ver en la muerte fantasía.

    A las nueve del viernes; Santo Entierro,

    Soledad y Calvario. Caballeros

    que del Santo sepulcro son el hierro

    que protege al señor y le hacen duelo.

    Desdela Iglesiade Santa María

    El Entierro se mezcla con la gente

    exhibiendo ya en calma: la agonía

    El Calvario, su Virgen y El Yacente.

    Con cruz de guía y vara de gobierno

    Libro de reglas, manto y estandarte,

    diadema, buena mano y mucho arte

    se hace el viaje de vuelta del infierno.

    El Paso del Señor,la Dolorosa,

    imágenes al borde de El Calvario,

    Misterio de dolor extraordinario

    que Alcázar siente y mira fervorosa.

    Fue José Bergamín quien describiera,

    hablando de la muerte y de la vida,

    este soneto que nos deja prueba

    de adónde da la puerta de salida.

    Tu me ofreces la vida con tu muerte

    y esa vida sin ti yo no la quiero

    porque lo que yo espero y desespero

    es otra vida en la que pueda verte.

    Tu crees en mi, yo a ti, para creerte

    tendría que morirme lo primero,

    morir en ti, porque si en ti no muero

    no podría encontrarte sin perderte.

    Que de tanto temer que te he perdido

    al cabo, ya no se que estoy temiendo,

    porque de ti y de mi me siento huido.

    Mas con tanto dolor que estoy sintiendo

    por ese amor con el que me has herido

    que vivo en ti cuando me estoy muriendo.

    Cuando el reloj de luna da las doce

    y el sábado se asoma a su mañana;

    el silencio se siente como un roce

    que va a durar hasta la madrugada.

    Silencio de llanura tierra adentro.

    De molinos con viento desairado,

    Atronador sonido el del silencio

    de un rostro brutalmente maltratado.

    Silencio de oración y penitencia.

    De sombras perfumadas por las velas.

    De lágrimas fundidas con la cera

    mientras la rabia calla de impotencia.

    Silencio de sudor de costalero
    que amortigua el dolor poniendo el hombro,
    para que ella tenga menos miedo
    mientras su corazón recoge escombros.

    La soledad que deja el ser querido
    ocupa su lugar en nuestra vida.
    Soledad como un salto en el vacío
    sin consuelo, sin red y en estampida.

    La soledad peor es la del padre
    que pierde o se separa de su hijo,
    por no hablar del tormento de una madre
    y ese dolor brutal a plazo fijo.
    Silencio y soledad la de María
    que en la noche de Alcázar, sin consuelo,
    con corona y puñal comparte el duelo
    con más nocturnidad que alevosía.

    Triste mirada que maternalmente
    nos muestra su dolor y sus desvelos.
    Lágrimas de cristal que entre los dedos
    son rosario de luz por el ausente.

    Don Miguel de Cervantes que seguro,

    estoy casi seguro que les suena,

    le dedicó ala Virgenun poema

    sentido, universal, vigente y puro:

    ¡Virgen que el sol más bella,

    Madre de Dios, que es toda tu alabanza;

    del mar del mundo estrella

    por quien el alma alcanza

    a ver de sus borrascas la bonanza!

    En mi aflicción te invoco;

    advierte ¡oh gran Señora!, que me anego;

    pues ya en las sirtes toco del desvalido y ciego

    temor, a quien el alma ansiosa entrego.

    La voluntad que es mía,

    y la puedo guardar, ésta os ofrezco,

    Santísima María;

    mirad que desfallezco:

    dadme, Señora, el bien que no merezco.

    El sábado, sabático se pasa

    esperando al domingo. Deseando

    ver pasear de nuevo por su Alcázar

    la viva imagen del Resucitado.

    Procesión rescatada del olvido

    para el domingo de Resurrección,

    con un Jesús moderno y muy fornido,

    un Cristiano Ronaldo sin balón.

    De domingo vestida, le acompaña

    con lágrimas mudadas de alegría,

    la imagen dolorosa de María

    contenta y orgullosa de su hazaña.

    Un domingo que cura las heridas

    envuelto con la luz y la emoción

    de una fiesta como la de aquel día

    en que volvió a las caras la ilusión.

    Si tras la tempestad llega la calma

    Alcázar de San Juan no a va a ser menos.

    Ha sido una semana dura y larga

    y ya toca a su fin tormento y duelo.

    Un año más Jesús nos ha salvado

    en un acto de amor incomparable.

    Un año más Alcázar se ha volcado

    recreando aquel hecho por sus calles.

    Y así de procesión en procesión

    descrita paso a paso y verso a verso

    va tocando a su fin éste pregón

    con toques de tambor y de Reverso.

    Unas palabras desde el corazón

    de éste humilde y sincero pregonero

    que éste veinte demarzo ha puesto voz

    ala Semana Santade éste pueblo.

    Un último poema escrito en prosa,

    esta vez de mi puño y de mi letra.

    Un punto sin final como esa meta

    que suele dar sentido a tantas cosas.

    Aquí empieza el camino de nuevo:

    En la gota que colma el vaso.

    En el vaso medio vacío.

    En el vacío del sueño en el que vuelo.

    En el vuelo del pájaro que deja el nido.

    En el nido que cuelga de la rama más fina.

    En la fina sonrisa de la luna.

    En la luna de la noche nueva.

    En la nueva pisada del camino.

    Dónde todo termina,

    todo empieza de nuevo.

  • Pregón de la feria y fiestas de Pedro Muñoz

    PREGÓN DE LA FERIA Y FIESTAS DE

    PEDRO MUÑOZ, CIUDAD REAL,

    EN HONOR A NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN DE LOS ÁNGELES

    JAVIER RUIZ TABOADA

    25 de Julio de 2009


    He venido junto al viento
    que da cuerda a los molinos

    hasta este lugar de encuentro,

    donde se embotella el tiempo

    que hace madurar el vino.

    Llegué persiguiendo al sol

    que al campo infunde grandeza

    vida, salud y color

    y en los días de calor

    vuelve locas las cabezas.

    He llegado convencido

    de vivir este momento

    con el corazón prendido

    a mi voz y a su sonido.

    Latir de mi sentimiento.

    Elegido pregonero

    por caprichos del destino,

    lo que hoy me considero,

    no es un cansado viajero,

    lo que me siento es vecino…

    …de este paraje manchego

    llamado Pedro Muñoz

    labrado con agua y fuego

    por los ángeles del cielo

    para la madre de Dios.

    Para la madre de Dios

    y para los Pedroteños,

    que con trabajo y sudor

    os habéis ganado el don

    de hacer magia en blanco y queso.

    Que sois parte de esta gloria

    que se construye a diario.

    Un pedacito de historia

    que revive en la memoria

    de Eliseo el de “El Calvario”.

    Que está escrita en las arrugas

    de la cara y de las manos

    de las gentes que madrugan

    a los pies de estas lagunas

    junto a campos arañados.

    Vega del pueblo, Alcahozo

    Retamar, Navalafuente

    La veguilla, todo un gozo.

    Tesoro dentro de un pozo

    de humedad intermitente.

    Humedal de Don Quijote.

    Agua que parece trigo

    cuando el viento en un derrote

    meciendo espigas y brotes

    surca este mar Cervantino.

    Ínsula de verdes playas.

    Viña del mar en el llano.

    Horizonte que se explaya

    y se pasa de la raya

    de profundo y de lejano.

    La Mancha es un mar sin fondo.

    Un océano a deshoras.

    Puerto donde calan hondo

    mareas que forman rombos.

    Tierra con cuerpo de ola.

    Pedro Muñoz ha crecido

    desde cero al infinito

    y por lo tanto ha corrido

    para lograr su objetivo

    más que “El Moreno Perrito”.

    Más que José Luis Laguía,

    otro “perroteño” galgo.

    Si aquí llegaran las vías

    vuestra bandera tendría

    el logotipo del Talgo.

    Será cosa de la dieta,

    dieta Manchegoterránea:

    Gachas, quebrantos, mantecas,

    cordero a la caldereta

    cocina contemporánea.

    Los tomates en conserva,

    las migas y los gazpachos

    y una lista casi eterna

    hasta que estiras la pierna

    de hacer cosas con los ajos.

    Para hacerlas con los ojos

    ya tenemos el buen vino,

    caldo que postra de hinojos

    ya te apellides Exojo

    o te apoden pío pío.

    Aquí no se admiten peros,

    a excepción de Pero Nuño,

    que recuperó sus fueros

    y le dio nombre a este suelo

    convirtiéndolo en terruño.

    Villa que el propio Cervantes

    no hubiese nunca olvidado

    de haberla vivido antes.

    Es más, me apuesto un gigante

    a que murió empadronado.

    Fotovoltaico, industrial,

    renovable, sostenible,

    moderno y tradicional,

    gastronómico, solar,

    enológico y bebible.

    Pueblo que mira de frente.

    Pueblo que sabe luchar.

    Fábrica de buena gente.

    Panorama sobre un puente

    que ve al Záncara pasar.

    Al contrario que el Guadiana

    que a veces desaparece,

    Pedro Muñoz da la cara

    y no se esconde de nada,

    ni tiembla, ni se estremece.

    Quizá lo de “No temblar”

    lo he dicho un poco a boleo

    y no es del todo verdad.

    Si es por haceros notar

    sois los reyes del meneo.

    Aquel domingo, les cuento,

    yo estaba pintando sillas

    cuando se movió el cemento.

    Del susto casi me siento

    “portada de la tablilla”.

    Habéis sufrido tormentos.

    Unos peores que malos.

    Pero es que hasta al sufrimiento

    le sacáis un rendimiento,

    mirad si no Juande Ramos.

    Pedro Muñoz que despierta

    en mitad de una llanura.

    Siempre las puertas abiertas

    aunque sea larga la cuesta

    de una crisis que ya dura.

    Mala como las tormentas,

    Larga como el girasol.

    Como los jueves sin fiesta

    cuando no encuentras espuerta

    para Alcázar y El Vagón.

    Arco iris de colores

    desde el otoño al verano.

    Paraíso de las flores

    enrejadas entre amores

    y regadas con los mayos.

    Aquí se dan: el Clavel,

    Alhelíes, Margaritas,

    Malvas, Espliego, Laurel,

    Don Diego al anochecer

    Rosales y Hierbaluísas.

    Anis, Ballueca, Tomillo,

    Lastón, Grama, Hierbabuena,

    Panizo, Colleja, Lillo

    Cañamones y Cardillos

    Cebada, Trigo y Avena.

    Y por supuesto las vides.

    Ese mar indescriptible

    que logra que no te olvides

    de esta Mancha de jardines

    pintados al aire libre.

    Este encaje de bolillos

    bordado sobre la arena.

    Este manto de castillos.

    Laberinto de pasillos

    con cañadas y veredas.

    Y en el aire; Gorriones,

    Aguzanieves, Perdices,

    Patos, Garzas, Verderones,

    Pardillos, Grullas, Aviones,

    Cigüeñas y Codornices.

    Uno no se puede aislar

    del hermoso colorido

    de este campo singular

    que se puede repintar

    como el alma de un postigo.

    Añil y morado en vena

    Azul, verde, rojo almagre.

    Negro de tablilla en pena

    y blanco de luna llena.

    Tierra de la tierra madre.

    De entre las madres, La virgen

    de los Ángeles. Patrona

    de este pueblo, aunque me dicen

    pudiera tener raíces

    a varias leguas de Roma.

    Señora menuda y llana.

    Flor que le falta a la vid.

    De vocación Franciscana,

    lo que no me extraña nada.

    porque además es “Asís”.

    En tu honor llegado agosto

    esta villa se engalana.

    Sueñan los primeros mostos

    con sacarle a cualquier rostro

    los colores de tu cara.

    Tu hermana la de El Buen Parto

    y la Virgen del Rosario

    te envidian allá en lo alto

    Les ganaste en el reparto

    de fechas del calendario.

    Cuando el cielo hace una fiesta

    elije Pedro Muñoz.

    Al llegar la primavera

    pone en marcha la primera

    que no desdeña ni dios.

    Cuna de El Mayo Manchego.

    Un cantar universal

    de enamorados labriegos

    que no dan palos de ciego

    en cuestión de enamorar.

    Con permiso y con flojera

    hago de mi capa un sayo

    y con devoción sincera

    a vuestras bellas Mayeras

    les he dedicado un Mayo.

    Que sea lo que dios quiera.

    A MI MAYERA

    Te traigo una rosa

    cosida a mi boca,

    curada de espinas

    por si tú la tocas.

    Mi rosa en tus labios

    siempre fue mi sueño

    Un beso, aunque sea

    por lo que me empeño.

    Me paso las noches

    bajo tu ventana

    esperando verte.

    Velando tu cama.

    Me duermo en tu reja.

    Cancela de amores.

    Para que me veas

    te enciendo faroles.

    En noches cerradas

    persigo tus huellas

    cuando tengo ganas

    de ver una estrella.

    Estrella de mayo.

    Mujer Pedroteña

    si me das la mano

    tu será mi dueña.

    Mi dueña y señora.

    Mi espuerta y mi vino.

    La puerta entreabierta

    que encontró el destino.

    Te escribo este Mayo

    con pulso de arteria

    a final de un Julio

    con aire de feria.

    (En Mayo se puede cantar)

    latiendo en mi boca

    en noche tan bella.

    Pedro Muñoz con sus sillas

    plantadas en las aceras

    los veranos de La Villa.

    De chato, tele y vistillas

    a la hora de la cena.

    De los abuelos al sol

    recordando sus batallas.

    Asuntos del corazón

    que bombea una emoción

    que no tira la toalla.

    De reuniones a la fresca.

    De corrillos de bacines.

    De casinos a la gresca.

    Aquí el que no caza, pesca

    y el que no, sopla clarines…

    o cornetas y tambores

    en la banda Mayoral.

    A quien le hago los honores

    por ser siempre los mejores

    a la hora de ganar.

    No quiero olvidar las tunas,

    las rondallas y otros grupos

    que aunque no amasen fortunas

    son también de buena cuna

    y al folclore sacan fruto.

    Hoy pregono la alegría

    porque estáis de enhorabuena.

    Porque un año más la vida

    acepta la algarabía

    de una feria que os espera.

    Feria para que concurran

    mezclando gustos y olores:

    Las merinas con las churras,

    los cubatas con las zurras,

    marchosos con samugones.

    Los lustrosos con melindres.

    Bollagas con trapaceros.

    Vecinos de todo mimbre

    que quieren tocar el timbre

    del pozo de los deseos.

    Y puestos a desear

    terminaré este pregón

    con una enumeración

    lista para degustar:

    Que la Virgen os proteja.

    Que los Ángeles os guarden.

    Que no haya ninguna queja.

    Que no paséis sed ni hambre.

    Que haga su agosto el feriante.

    Que acierte el Ayuntamiento

    y al que le importe un pimiento

    que tome tranquilizantes.

    Que el que os estafó con sellos

    no se ande con disimulos

    y que se le junte el cuello

    con cualquier parte del culo.

    Que a ser posible no llueva.

    Que no se apague la traca.

    Que no os perdáis en la cueva

    de la casa de la Paca.

    Que se enciendan las bombillas.

    Que se sequen los sudores.

    Que al odio le den morcillas

    y que suenen las canciones.

    Que lo peor pase antes

    que lo malo conocido.

    Que se pierda en un aparte

    el que esté tonto perdido.

    Que no enloquezcan los cuerdos.

    Que el principio no sea el fin,

    y que le suban el sueldo

    a las rumanas del Green.

    Que cuando marzo mayee

    Mayo no sufra un desmayo.

    Y que a quien dios se la de

    San Pedro le preste un rayo.

    Que viva siempre La Mancha

    Que no se apague mi voz

    para gritar a mis anchas:

    ¡Que viva Pedro Muñoz!

    He venido junto al viento

    que da cuerda a los molinos,

    hasta este lugar que siento

    como parte de un recuerdo

    que no olvidará el camino.

    ¡Viva La virgen de los Ángeles!

  • Pregón de las fiestas de Tomelloso

    PREGÓN DE LAS FIESTAS DE TOMELLOSO

    EN HONOR A NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN DE LAS VIÑAS

    AGOSTO DE 2006

    Javier Ruiz Taboada

    Aquí empieza la fiesta del vino, del vino y del porvenir.

    Bienvenidos a la cita con el primer mosto, caldo de cultivo de esta celebración, bendito fruto del vientre de las viñas.

    Hoy empieza la fiesta con mayúsculas, la que cada año despide agosto, ese que en La Mancha es uno de los tres meses de infierno que tiene el año. Nueve meses de invierno y tres de infierno.

    Bienvenida sea la Fiesta que ilumina la ciudad por fuera y al pueblo por dentro, la que busca apurar el verano hasta la llegada de la primera tormenta.

    Una fiesta con sus días de guardar y sus noches de lavar la ropa.

    Fiesta en el interior de las bodegas y en el fondo de las copas, que ya se sabe que en las copas y en las bodegas como en los bares, al fondo siempre hay sitio.

    Fiesta de las cepas color esperanza, viñas a punto de nieve, paleta de colores imposible con la llegada del otoño.

    Fiesta de los campos regados por el sol de agua, ese fenómeno tan nuestro que aclara las tormentas y convierte la tarde en un fugaz espejismo que distrae la llegada de la noche. Mancha de espejismos de sol y sueños de agua.

    Dice Eladio Caballero:

    La Mancha: surco en cruz, ámbito, ejido,
    parador del verano, en cuya anchura
    un ave humana vuela a media altura,
    ya tantos años viento azul perdido.

    Hacia el otoño, surco en el olvido,
    uva yacente, el campo en su largura
    recuenta soles, siglos, y madura
    el paisaje en el tiempo repartido.

    Recuerda sus molinos, al rasero
    mural del horizonte todavía,
    espejismos de lanza en astillero.

    La Mancha frente al sol: una sandía
    de corazón quemante y duradero
    frente a un circo de cal y lejanía.

    Hoy la fiesta enciende las bombillas y los trajes de luces, da altavoz a la música y a las letras, le da ritmo y compás a los bailes a la luz de los faroles, pone en marcha los besos a tornillo y le da otra vuelta de tuerca a los abrazos.

    Hay que arrimar el ascua a la sardina y si se deja comerse hasta la raspa.

    Este es en definitiva el inicio de la Fiesta en honor a nuestra Señora, la de las Viñas, la del niño en racimo, mirada comprensiva, sonrisa de Monalisa que esboza su ternura.

    Virgen con rostro de luz de luna y reina de esta tierra fértil, de este Campo de Santiago, de Calatrava y de todas las cruces. De esas cruces del esfuerzo que se refleja en los rostros tallados por las arrugas, en las líneas de las manos profundas como cuevas bajo las calles.

    Virgen de la lluvia y del vino, señora de los milagros que convierte el cielo en agua cuando menos te lo esperas y a la uva en vino y alcohol cuando mejor la trabajas.

    Virgen de campo y Ermita, de Romería y fe ciega, partitura de rezos de ida y vuelta de la ermita de La Pinilla a la Iglesia de la Asunción, del camino a la Plaza de España.

    Madre vendimiadora, patrona de la misma tierra. Quiero mandar desde aquí un cariñoso saludo a su Hermandad y a cuentos velan por ella para que ella ruegue por nosotros.

    Fiesta del sudor verdadero, el de los cuerpos doblados al fondo del paisaje; sembrando y recogiendo, labriegos que parecen estatuas varadas en el campo, imagen de un cuadro sin lienzo, fotografía imborrable del trabajo bien hecho y duro, duro como la corteza de un Bombo. Estampa mil veces dibujada y no por ello menos requerida.

    Esta es la Fiesta de la madre tierra que nos da de comer y de beber, banquete para los cinco sentidos al que hoy estamos todos invitados y al que nos sentamos ilusionados como cuando esperas algo que crees que te mereces y al final lo recibes.

    Y digo yo:

    Son fiestas en Tomelloso

    Noble capital del vino

    Posada del buen reposo

    Donde el arte es un valioso

    legado contra el olvido.

    Son las fiestas en honor

    A La Virgen de las Viñas

    Patrona de corazón

    de este campo de valor.

    Señora de la vendimia.

    Y en eso estamos, despertando al duende, pregonando con humildad y orgullo a los cuatro o cinco vientos; que ya han colgado luces y carteles en las calles, que ya huele a vinagre y berenjenas, a flores manchegas, a tortas de mosto, mostillo y arrope, a chocolate con churros, a dulce de azúcar rosa, a leña de árbol erguido, a pólvora y a mojado, a mosto de uva pisada y a ese rastro de perfume que impregna las calles del aroma que traen los nuevos amigos que vienen de fuera, los buenos amigos.

    El barco que acerca la fiesta ha llegado a puerto y también trae sus bodegas rebosantes de alegría a esta isla sin puerto mar adentro “aquella Isla donde habitaron las piedras” que fotografía López Palacios.

    Lo mires por donde lo mires, Tomelloso es una isla en mitad de un mar antiguo, de un océano de sol bañado en vino, de un mar en calma, mar de vides, mar de amores; a la tierra, al surco, al agua, al sol, al vino, al aroma de alcoholes y semillas.

    Mar en calma de sudores y lágrimas, pero también mar de fondo de las alegrías.

    Mar de sirenas sin mar, madrinas del agua dulce, muchachas para soñar en noches de luna llena, juventud y fantasía, arte y parte de esta fiesta, orgullo de Tomelloso, envidia de los espejos, voces de las caracolas. Mujeres con fuerza y coraje que le han dado a esta ciudad una razón más para sentirse diferente, para ser un ejemplo de igualdad y de orgullo.

    Si Don Quijote volviera

    A cabalgar por la Mancha

    En busca de compañera

    No seria del Toboso natural su Dulcinea

    Sería de Tomelloso

    Sería Tomellosera.

    Tomelloso es la Isla bonita de las amapolas, de la genista en flor. Ínsula de Barataria sin esquinas, recodo donde el viento da la vuelta para mover molinos como si fuesen velas y se queda a soñar como la brisa.

    Costa con playas de arena y cal, acantilado hondo de palmeras esculpidas en el suelo al paso de carros y tractores, por caminos que fueron trazados por el ir y venir de las mulas a las que tanto debemos. Las mulas que siempre han trabajado como auténticos campesinos.

    Este es un paisaje terco pero a la vez sensible como su paisanaje.

    La Mancha Tomellosera es un océano de luz y de color en el que el azul del cielo compite con el azul manchego de las casas en puertas y ventanas y en las raíces de las paredes encaladas.

    Blancos de espuma y de ola, aunque las que rompen en estas costas sean generalmente olas de calor o de frío.

    Isla de Tomelloso sin término medio en medio de todas partes. Centro comercial de las Españas abierto hasta desfallecer.

    Dice Juan Torres Grueso que también le dio dos vueltas a esta Isla.

    La Mancha es una Señora

    Muy señora y muy cabal

    La Mancha es recta y hermosa

    Con llanura vertical.

    Es tierra de luz y lumbre

    Horno de polvo y azufre

    La Mancha es Tierra de Tierra

    Con noches de mar sin mar,

    Con aurora sin orilla,

    Con playas de sal y cal.

    Toda costa y toda cielo

    Casi para navegar.

    A la grupa de cien potros

    Estampa, brida, ramal

    Por caminos y veredas

    va galopando al soñar

    su hidalguía y sus desvelos,

    su sed y su antigüedad.

    Y va soñando la tierra

    Con jardines al pasar

    Y va soñando con agua

    Y va soñando un rosal

    Y sueña y sueña con cielo

    Y sueña y sueña sin mar.

    Que gusto da coincidir cuando la dicha es buena aunque sea tarde.

    Eso me pareció cuando puse rumbo a este lugar de la mancha de cuyo nombre nunca querré olvidarme.

    Al acercarme vi Tomelloso como una isla rodeada de paz por todas partes, menos por una, la calle Nueva, que mira que tiene tráfico. En esta ciudad una de dos o faltan estatuas o sobran coches.

    Esto no lo arreglaba ni Plinio en sus mejores tiempos. Si García Pavón levantara la cabeza, en vista de cómo está el tráfico en esta calle, en lugar de las andanzas de un ingenioso policía de pueblo habría preferido escribir Don Quijote de La Mancha. O eso o a Sancho Panza le habrían quitado ya tres puntos en el permiso de conducir burros.

    Los que alguna vez gustamos de naufragar por estas latitudes sabemos que nunca nos faltará una hamaca aunque parezca cama, una botella aunque parezca una botella o un coco aunque parezca un melón piel de sapo o una sandía reventona. No queremos ser menos que el Quijote inventando gigantes.

    Tomelloso es hospitalario, posada, parada y fonda y más que lugar de paso, punto de partida de muchos viajes y viajeros que han llevado su nombre por el mundo, que han sembrado esta forma de ser tan vuestra, para poder recoger una inagotable cosecha de admiración y cariño por todas partes, por este lugar en el mundo, esta rosa de los vientos santo y seña de identidad de la inquietud, de la superación. Himno y bandera del estado de la razón, patria chica de la voluntad emprendedora y del espíritu de lucha.

    Y yo que tengo alma de Quijote

    Encerrada en un cuerpo de escudero

    Me juego con quien quiera su cogote

    A que no hay paisanaje tan noblote

    Ni en el mar, ni en la tierra, ni en el cielo.

    Un pueblo que nunca ha querido perder el tren del progreso, algo que siempre ha conseguido a alta velocidad.

    Y aunque puerto de mar parece difícil que vaya a haber aquí algún día, Tomelloso, si se merece tener al menos las cinco estaciones del año, la primavera, el verano, el otoño, el invierno y la estación del Ave.

    Además que en tierra de caza ya se dice: “Ave que vuela a la Cazuela”, o dicho de otro modo:

    Este Ave hay que cazarlo

    Y meterlo en el puchero

    para así saborearlo

    Y si hace falta mojarlo

    Se le echan un par de huevos.

    Os merecéis esta pizca

    Que le den vueltas al rombo

    Que no sea el proyectista

    más bruto que una ventisca

    Que una ventisca de bombos.

    Si pudo en tiempos “El Obrero” Francisco Martínez Ramírez, adelantado de Tomelloso y padre de su horizonte, porque no vamos a hacer nosotros un poder ahora, un poder y un querer. Además no queremos un ramal, queremos el tronco del árbol entero, así que, que nadie se vaya por las ramas en este asunto, que si tiene que venir el AVE que lo haga por las vías y no como el Guadiana, que nunca se sabe por donde anda.

    Las únicas lagunas que queremos por aquí son las de Ruidera.

    Usando una expresión popular, la ocasión la pintan calva y en Tomelloso calvos no se, pero pintar, lo que se dice pintar, pinta hasta el alcalde, nuestro Gran Hermano en el buen sentido de la palabra.

    Ahí tenemos a los Antonio López, Torres y García, a Francisco Carretero o a José Luis Cabañas y es que en Tomelloso le das una patada a una puerta y a parte de que te detengan por allanamiento de morada, dentro de cualquier casa te puedes encontrar con colecciones únicas de arte, pinacotecas anónimas de gente a la que le gusta más mojar un pincel en su paleta que el pan de pueblo en el pisto Manchego.

    Y eso es gloria bendita, es el mejor descanso para el alma y la mayor alegría para el cuerpo. Habéis conseguido hacer arte de una Mancha.

    Todo ese sentimiento artístico y pictórico se ve reflejado en la mirada de la abuela Juana, la de López Torres que consiguió pintar una mirada que es una ventana abierta a los dos lados, con un brillo en los ojos que uno no sabe si es el final del túnel o la luz del tren saliendo del fondo de ojo.

    La abuela tiene un brillo en la mirada caben todos los demás, al contemplarla sientes como si te hubiesen robado el punto de vista y la capacidad de reconocer otros ojos que no sean los suyos, es la mirada, sin más vuelta de ojo.

    No es mal motivo este tampoco para que pare el tren en Tomelloso, no solo para estirar las piernas, también para estirar la vista en sus museos y exposiciones.

    Lástima que en la actualidad la Posada de los Portales sea más portal que posada, que Parador Nacional se ha perdido el estado, que lugar de encuentro ha ganado este estado vuestro, realidad nacional en permanente estado de encaje de Bolillos.

    Menos mal que, al contrario de lo que se piensa, las paredes hablan, y la suyas todavía nos sigue contando desde esta plaza cosas de su historia e historias de sus cosas, hogar de paso, Venta de sueños al por mayor.

    Lo cierto es que quitando un Parador Nacional y una piscifactoría de lubinas y doradas, Tomelloso tiene casi de todo y todo bueno.

    Pero ya se sabe que el que quiere peces tiene que mojarse el culo.

    Con tanto quehacer y deshacer, como no os vais a merecer una fiesta, una misa o un atracón de lo que sea, que hay mucho donde elegir: la caldereta de cordero, las gachas, los galianos, las Hojuelas, el melón con o sin jamón, el pisto con o sin huevo, el queso con o sin oveja, los ajos que está para perder la cabeza, el vino, blanco o tinto, o los licores, el brandy Peinado o Casajuana, o la amistad cuando llegan los cantos regionales y la improvisación de versos, dimes y diretes. Esta es tierra de buen comer, mejor beber y sin igual vivir.

    Decía Ortega y Gasset que “El vino da brillantez a las compañías, exalta los corazones, enciende las pupilas y enseña a los pies la danza”

    Y yo humildemente añado y el vino da de comer, es fuente de sabiduría, buen compañero en la mesa y mejor sueño en la cama y en concreto en Tomelloso:

    El vino tiene una cosa

    que no tienen otros vinos.

    Tiene un misterio glorioso

    un paladar jubiloso

    y el poder de hacer amigos.

    Airén, Macabeo o Viura

    Tempranillo o Cencibel

    Son las uvas de la suerte

    Sin olvidar; Cabernet

    Garnacha, Merlot o Syrah

    Moravia o la Chardonnay.

    O la uva Sauvignon

    Que le han valido a La Mancha

    tener denominación

    Que es buena imagen de marca

    Por trabajo y vocación.

    Gracias a los bodegueros, a la cooperativa, a todos los que hacen con el vino camino al andar, de la viña a los lagares, del corazón de las barricas al cuello de las botellas, del filo de la navaja al filo de lo imposible.

    Gracias a los que cuidan el campo como si fuese lo que es, un tesoro que hay que conservar y gastar lo menos posible.

    Tomelloso es además ciudad de letras, y no solo de las que hay que afrontar a final de mes cuando no cuadran los números o de las que se comen en la sopa, es ciudad de letras con todas las letras, mantenedora de las tradiciones y fiel a su vocación de cultura y de arte.

    Aquí no hay Barja en la que falte sitio para un libro, un lápiz o un papel, que no solo de pan vive el hombre ni con el se sacia el hambre de aprender y compartir lo aprendido.

    Se puede vestir blusón azul, cuello de tirilla, unas albarcas o llevar en la cabeza un pañuelo de hierbas y que te sacudan y no caigan sandías. Qué tendrá que ver el culo con las pleitas o el queso con las témporas.

    Se puede ser del campo y saber más que Lepe. Con permiso de los Leperos y de Lepe, recientemente nombrada ciudad hermana y para nada prima. Lo que le faltaba a Tomelloso, cultivar fresas y aguacates o tener puerto de mar. Por ahí va a ser que si.

    Si el sentido del humor es la expresión máxima de la inteligencia y no hay gente sana que no tenga la enfermedad contagiosa de la risa, os puedo asegurar que en Tomelloso hay mucha gente sana.

    Tomelloso es ciudad de premio, singular y plural al mismo tiempo, de premio literario, pictórico y tantos otros. A más de muchos, ganar alguno de los concursos que promovéis le ha supuesto que se le apareciera la Virgen en su carrera, otro milagro más de Nuestra Señora de las Viñas.

    Y digo yo que:

    Sucursal de Tomelloso

    Fue siempre el Café Gijón

    Contertulios que orgullosos

    Dejaron en Madrid un poso

    que no ofrece discusión.

    Os falta calle para tanto ilustre

    Os falta cielo para tanto sol

    Os falta alcohol para sacarle lustre

    A tanta musa de la inspiración.

    Desde este rincón del Arte

    Se ha promovido el talento

    Reflejo de un sentimiento

    Que ha llegado a todas partes.

    Tomelloso bien vale una fiesta y bien que os merecéis estos días de vino y prosa, los sueños de estas noches de verano, celebrar de antemano la cosecha.

    La suerte ya está echada, la moneda de la calidad de la uva de este año ya da vueltas en el aire y el futuro se escribe en blanco y tinto.

    No quisiera olvidarme en este pregón del resto de la gente, de los que sin tener nada que ver directamente con las cosas del vino, hacéis grande esta ciudad con vuestros trabajos respectivos, cada uno a su manera.

    Decía mi abuela Felípa que un grano no hace granero, pero ayuda al compañero.

    Para empujar el carro del futuro hacen falta todos los hombros disponibles.

    Será por eso que esta Villa no ha dejado de crecer desde su fundación,

    Puede ser que Tomelloso tenga poca historia en el tiempo, pero tiene doble mérito haber llegado hasta aquí habiendo tenido que ejercer vosotros mismos de árabes, de romanos, de godos, de judíos y de cristianos al mismo tiempo.

    Tierra ligada a la Mesta y al mejor Alcalde, el Rey, a un Carlos lll reconocido por todos como uno de los grandes de España. Al haceros Villa independiente construyó para el definitivo despegue de la zona, una puerta más grande que la de Alcalá.

    Decía Cervantes que “La historia es madre de la verdad, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo porvenir”

    Las tradiciones, las fiestas, también forman parte importante de la historia así que descorchemos la vida y bebámonos a sorbos estos días con sus correspondientes noches, que corra el vino y la alegría, que no falte comida en los platos ni amigos entorno a la mesa, que haya luz en las cuevas, que envidien los molinos a las norias, que las estrellas quieran ser madrinas como lo son las que esta noche brillan con luz propia.

    Dejemos a los fantasmas a la sombra de una encina atados con sus propias cadenas, demos gracias al cielo por la suerte de tener incluso el beneficio de la duda, abramos de par en par las puertas del campo y que entre el que quiera siempre que venga en son de paz.

    Que se cumplan todos vuestros deseos en estas fiestas que hoy comienzan y que se hagan realidad durante el año. Pidamos por ejemplo:

    Que no le pongan velos a las alas.

    Que no le den motivos al olvido.

    Que nadie tenga monos en la cara.

    Que los amantes no tiemblen de frío.

    Que los hombres que pegan, se despeguen.

    Que los nudos que aprietan, se desaten.

    Que el mundo se detenga en los andenes

    y el AVE en Tomelloso aunque nos maten.

    Que las putas no vivan puteadas.

    Que los chulos se laman sus heridas.

    Que les pongan un móvil a las Hadas

    para mandarles besos a escondidas.

    Que no pierdan la vida los que mueren.

    Que se mueran en vida los que matan.

    Que se estén quietos los que van y vienen,

    -que se decidan ¡coño!- hablando en plata.

    Que Dios no comunique todo el rato.

    Que los niños no crezcan de puntillas.

    Que el que viva del aire pague el pato.

    Que no nos busquen nunca las cosquillas.

    Que anochezca sin miedo a despertarte.

    Que lo que menos valga no sea caro.

    Que al todo alguien le coja por sus partes.

    Que el mundo sea sin más, un mundo raro.

    Que enmudezcan los codos del pesado.

    Que le duela al dolor una almorrana.

    Que sean originales los pecados.

    Que el príncipe se case con la rana.

    Que bien acabe lo que mal empieza.

    Que nunca sea demasiado tarde

    Que se ponga de parto la tristeza

    y nazca una alegría que nos salve.

    Os deseo de corazón todo lo bueno que pueda pasaros y os doy las gracias por haber querido que estuviera con vosotros en esta fiesta particular de las palabras.

    Gracias por el cariño y el recibimiento aunque ya lo sintiera incluso antes de haber venido.

    Gracias por ser como sois y quererlo compartir con los que estamos de paso. Aunque os puedo asegurar que algo de mi se va a quedar a vivir para siempre en Tomelloso.

    Desde hoy me siento más Manchego que Castellano, más hermano que amigo, más del campo que de la ciudad, más hombre de mar tierra adentro, más pregonero que nunca, más de muchos que consuelo de tonto.

    Que la cosecha sea buena

    Que la vendimia nos traiga

    Razones para soñar

    Con un año de esperanza

    Que la luz de los racimos

    Sea la luz de las mañanas

    Que del polvo del camino

    Surja un lodo de nostalgia

    Donde dejar nuestra huella

    De sangre, sudor y páginas,

    Que la Virgen nos proteja

    Bajo su manto de espuma

    Y nos sirvan en bandeja

    Amor, salud y fortuna.

    Gracias de corazón por invitarme a vuestra casa en este lugar de la Mancha de cuyo nombre nunca querré olvidarme.

    Felices Fiestas a todos

    y que Viva la Virgen de las Viñas.